2011/03/18

LA MASACRE DE HAMA. SIRIA (I)

¿Quién recuerda la masacre de Hama -más de 20.000 muertos- que tuvo lugar en 1982? El 2 de Febrero de ese año el ejército sirio, siguiendo las órdenes de Hafez el-Assad (padre del actual presidente de la República Árabe Siria) ordenó el bombardeo de Hama, ciudad en el centro de ese país, entre Damasco y Alepo. Según parece la población de esa ciudad, de mayoría sunnita, se había rebelado contra el poder central siguiendo las consignas de los fundamentalistas Hermanos Musulmanes. ¿Por qué no nos acordamos de esa terrible matanza? Eran otros tiempos. La revolución iraní (1979) había puesto en guardia a los poderes occidentales sobre los peligros del fundamentalismo islámico. No se podía permitir una revolución similar en un país fronterizo con Israel. Se consintió la masacre. Se la consideró un mal menor, incluso, conveniente, para el orden internacional de la época. Ahora, sin embargo, todos tenemos claro que no es admisible la represión de las tropas de Gadafi sobre la población civil libia. Hama, la ciudad de las norias (2008)

LOS GUANCHES ERAN BEREBERES

El controvertido Fernando Sánchez Dragó escribió en su libro Gargoris y Habidis (entre otras muchas barbaridades) que los guanches provenían de la mítica Atlántida, continente que se hundió en el Océano. Más tarde, el aventurero noruego Thor Heyerdahl pretendió demostrar que los egipcios en su viaje a Ámerica pasaron por las Islas Canarias y enseñaron a sus habitantes las técnicas de momificación y las de construcción de pirámides. Técnicas que posteriormente difundirían entre los indígenas americanos. Todo falso. Las pirámides de pueblo tinerfeño de Güimar (en la fotografía) datan del siglo XIX. Provienen de labores agrícolas de la época según todos los arqueólogos serios. El origen de los guanches (pobladores de la isla de Tenerife) y de los habitantes de las otras islas canarias, es bastante menos fantasioso. La base de su dotación genética, que aún se mantiene en un porcentraje significativo de la población canaria actual, concuerda de forma importante con la de las poblaciones originarias del N de África, con los bereberes. Otra prueba de su procedencia norteafricana son los petroglifos (¿restos de escritura?) encontrados en las isla de El Hierro y La Palma, similares a otros de Libia o Argelia. Algunas palabras, la toponimia o el sistema de numeración indican también una fuerte relación entre las lenguas bereberes y las de los canarios primigenios. Más interesante que especular sobre un origen sobre el que hay pocas dudas, es preguntarnos por su final, no por conocido menos instructivo. En un cartel informativo en el sendero que recorre la fértil Rambla de Castro en el norte de la Isla de Tenerife, a los pies de la Villa de los Realejos, se puede leer: “Hacienda recibida por Hernando de Castro a principios del siglo XVI por su participación en la Conquista”. Cuando un peninsular lee o escucha la palabra Conquista referida a tiempos pasados, piensa en el cruento encuentro que tuvieron los conquistadores españoles con los indígenas americanos. No somos conscientes de que los aborígenes canarios también fueron conquistados, es decir, expropiados, aculturizados y, prácticamente, exterminados en aquellos primeros años del siglo XVI de nuestro Señor. Hacienda de los herederos de Hernando de Castro.